Pan de colores

“Al pan, pan. Y al vino, vino”: solía decir mi mamá para referirse a que las cosas debían ser llamadas por su nombre [sin eufemismos calculo]. Entonces, siguiendo esta máxima: el pan es pan.

Pero el pan no es para todos el mismo. Y no es que me quiera poner medio semiótica y rebuscada; pero de hecho, es cuestión de pensarlo un poquito: ni siquiera para mí  la palabra pan representa la misma cosa que hace unos años… 

Como que uno tiene historia con el pan.

Harina integral, levadura, agua y aceite. El resto de los ingredientes es pura imaginación
Harina integral, levadura, agua y aceite. El resto de los ingredientes es pura imaginación

Cuando era chica, pan significaba  “el  felipe”  con esa costra dura que había que andar evitando por el bien del paladar. Era el felipe del sándwich de milanesa que a mi papá le gustaba cuando íbamos a la playa. O el “sanguchito” de mortadela y queso que se comía en los campamentos.

Ya más grande, pan pasó a parecerse más a  la rosca de los sábados por la mañana, mojada con el café o el té. Se fue afinando y alargando… Empezó a significar el mignon. Los miñoncitos que iban bien con cualquier cosa, desde la hamburguesa doblada al medio hasta para mojar la sopa.

Así llegué a la universidad, un vórtex de tiempo y espacio en que el pan dejó de significar -Sí, así, tal cual como lo leen- De pura fiaca no más…
Yo alquilaba en el tercer piso y bajar a buscar un cuartito de pan ¡era demasiado! Encima, en aquellas épocas veinteañeras, no era lo suficientemente organizada y efectiva como para acordarme de pasar a comparar cuando volvía de la facu. De esta manera, poco gloriosa, la palabra pan dejó de tener un referente.

Dividir los ingredientes básicos en tres recipientes.
Dividir los ingredientes básicos en tres recipientes.

Hoy, varios años después, pan significa perfume a recién horneado, tarde o mañana de familia, terapia de amasado relajante, expectativa por hacer algo nuevo. Pan se convirtió en una excusa para crear, para cocinar, para agasajar.

Así que por la tarde, estaba webeando por ahí y  di con una receta sobre panes de distintos sabores en el sitio de Cherrytomate.   No sé si les he contado, pero soy una persona muy visual… ¡me quedo colgada con las imágenes! De manera tal que me  enamoré de color del pan de remolacha! Solucionado el tema de que iba a hacer con la que me quedaba en la heladera: pan de colores.

 

Para hacer el pan tomé como base la receta de pan casero integral; sumé un poco más de harina, separé la cantidad en tres partes… Y a disponer la “mise en place” -¿Que tul? esto fue para poder contarles que terminé mi curso de cocinero 😉 –

Como no he conseguido aún colorantes vegetales orgánicos, uso los colores que puedo “fabricar” en casa.

  • Superponer las masas y enrollar para armar el pan
    Superponer las masas y enrollar para armar el pan

    Rojo-magenta (remolacha):  pelo la verdura y la pongo a hervir con poca agua para concentrar el color. A partir de acá hay dos alternativas: Procesar la remolacha y utilizar la mezcla, o sólo utilizar el agua del hervor (yo hice eso).

  • Verde (espinaca): conviene hacer lo mismo, aún con menos agua porque de por sí tiene más líquido. No me quedó demasiado verde porque tenía espinaca sobrante y era poca, lo ideal creo que serían 400 gramos de espinaca cruda, hervida y procesada.
  • Amarillo: el amarillo por excelencia se hace con la cúrcuma, pero si quieren darle otro sabor se puede reducir la cantidad de cúrcuma y agregarle un par de zanahorias.

Levado en dos etapas

El tema de la preparación cambia un poquito, hay algunas cositas para tomar en cuenta:

  • tip como estamos incorporando otro ingrediente húmedo, tenemos que reducir la cantidad de agua. El método que me funciona mejor para calcular es  el de la textura de la masa: cuando esté firme pero suave: ya tiene suficiente agua.
  • la masa hay que dejarla levar dos veces. La primera vez, por separado, aproximadamente una hora. luego, cuando tenemos armado el arrolladito de pan, le damos otro tiempo más de levado: entre 20 y 30 minutos.
  • al estirar la masa es conveniente ponerle un poco de harina al palote, para evitar que se pegue, y es importante no ejercer demasiada fuerza sobre la masa.

Ingredientes 

  • 900gr de harina integral fina (300gramos por bollo)
  • 90 cm3 de aceite de oliva o girasol
  • 18 grs de levadura seca
  • agua tibia cantidad necesaria
  • 1/2 cda de sal marina por bollo
  • una remolacha mediana hervida y procesada
  • 400gr de espinaca fresca, cocidas al vapor y procesadas
  • cúrcuma a gusto

 

Pan de tres colores con paté de girasol.
Pan de tres colores con paté de girasol.

Una vez que haya levado: al horno y a preparar quesitos veganos y dips para disfrutar con el pan.

Dejá un comentario