Un año de blog, dos años de vida nueva

¡Hola amigos! Sé que he estado bastante ausente… Decir “bastante” es un eufemismo, más bien diría que estuve como Chuck Norris: desaparecida en acción.
No obstante hay buenas razones para ello: por un lado las vicisitudes y contratiempos de la vida diaria y el trabajo; pero por otro lado una cantidad de proyectos nuevos.

No sé si a ustedes les pasa, pero generalmente los proyectos parecen caer en cascada… Una cosa lleva a la otra y cuando te querés acordar el viento sopla distinto, la brisa se siente más suave desde otros horizontes…
Entonces es hora de rectificar el curso y girar el timón. Algo así me pasó.

El diente de león es un excelente depurativo hepático.
El diente de león es un excelente depurativo hepático.

En septiembre comencé el curso de Plantas para la salud que da la Dra. Sara Itkin, comencé la versión de primavera porque también dicta versiones de otoño y verano; en cada uno de los talleres  se ven distintos preparados herbarios y formas de recolección, uso para la salud y almacenado de plantas que nos hacen bien.

Más o menos al mismo tiempo empecé mi experimento de propagar el jengibre en una maceta ¿Por qué lo hice? ¡E per codere! dijo el tano!!! Porque no puedo quedarme quieta, siempre ando hurgando, buscando, haciendo…  La cosa es que resultó: hasta hoy sigue creciendo mi plantita, obviamente con más lentitud de lo que lo haría en un clima cálido, pero igual va.

Mi brote de jengibre
Mi brote de jengibre

Ya para octubre estaba transplantando siete venasdientes de león, y ortigas en unos cajones de fruta.  Esto me llevó a mirar mirar con cariño un pedacito de tierra que tengo entre la casa y el galponcito-quincho-multiuso que tengo atrás.

Más tarde, pululando por la web, enganché un curso gratuito de la tienda española Plantea (conviene pegarse  un paseito por su web cada tanto) sobre conocimientos básicos para hacer un huerto en casa. La cosa me gustó: por lo pronto, ya tengo las aromáticas en la ventana.

Pero… Como solía decirme mi madre: quién mucho abarca, poco aprieta. Cuando quise acordar tenía en las manos: los alumnos, la informática, los preparados herbarios, el proyecto de huerta, la cocina saludable y veggie, el jardín, el blog, el diseño del sitio con dominio propio (dentro de poco les cuento), el reciclado, la casa. ¡Un caos!
En un momento dado me encontré con fotos a montones de las recetas que quería compartir con ustedes, y sin ningún post. Entonces recordé que todo había comenzado porque. me gustaba mucho compartir los experimentos que entre las ollas…

Menta, tomillo, variedades de perejil y orégano.
Menta, tomillo, variedades de perejil y orégano.

Decisiones, decisiones, decisiones… Masticar, pensar, repensar, consultarlo con la almohada y cuestiones como esas. Curiosamente, ayer Facebook “me avisa” que se cumplía un año justo desde que hice el primer post. ¡Vaya con el 23 de octubre! No sólo era importante porque empezaba la temporada 7 de The Walking dead 😛 …
No creo mucho en las señales, pero sí en los tiempos de maduración de las ideas. Ese aviso fue la piedra de toque que faltaba:  el mes de diciembre será el último mes  en que voy a dar clases de informática, porque pienso dedicarme de lleno a la cocina veggie. Y de a poco, de la mano de este diario conjugar de pociones e ingredientes, buscaré tener mi propia huerta, mi propia despensa de la salud.
Decidí comprometerme totalmente a este camino nuevo que, gracias a la vida, comenzó hace dos años atrás como un sendero hacia la salud.

Esto no quiere decir que no voy a estar de este lado de la piola para mis, siempre queridos, alumnos de informática; en caso de que tengan alguna duda, o necesiten ayuda voy a estar por acá firme: como rulo de estatua.

Nos vemos siempre en este lugar, o en Facebook, o en Twitter o en Instagram, o en G+, o en Pinterest… ¡Da igual! ¡Lugares sobran! Sólo tenemos que poner las ganas!!! 🙂

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