Mi primer batido verde

Otra vez vuelve el burro arrepentido…” Esa era una frase de mi madre que indicaba un sinnúmero de cosas de las cuales uno no quería o no podía hacerse cargo; de esas frases tan odiosas como te-lo-dije. Que vuelvo: ¡seguro! ¿Arrepentida?: Naaaaaa. La vida me ha mostrado que todo es aprendizaje. ¡Y entender esto no resulta tan fácil como parece!

El punto es que vengo teniendo un par de años de aprendizaje; con tropiezos simbólicos y reales, estos reales me han dejado varios días, semanas, hasta meses, fuera de juego; con cambios que a veces me hacen sentir que la metamorfosis de Gregorio Samsa fue un paseo por el parque; por suerte esto sí es simbólico. ¡O al menos eso creo! Todavía disto de ser una cucaracha: inclusive de manera figurada…

Siendo el insecto que sea, los vaivenes no siempre son floridos; y en esta montaña rusa que es la vida, con un disco de la columna desplazado y el invierno encima, de pronto me descubrí con 80 kilos!!! Y no hay emoticón asustado o gritando que alcance para expresar la señal de alerta en mi cabeza. ¿En qué momento estuve tan entretenida parchando despelotes que me olvidé de mí? Me olvidé de cuidarme, de nutrir mi relación conmigo, otra vez entretenida en lo urgente y dejando pasar lo importante…

No sé si esto le pasa a todo el mundo, pero personalmente, cuando veo que la jorobé conmigo una vez más, tiendo a entrar en estos diálogos inútiles mezcla de asombro fingido y excusa preelaborada, que derivan indefectiblemente en detalles que no se tomaron en cuenta, en cierto grado de culpabilidad y en pensar que el boicot está “afuera”, en el hábito:

“- Pero ¡si yo como sano! ¡Prácticamente no consumo harinas, solo 100% integral, orgánica! Hago ejercicio físico todos los días! ¡como mínimo camino una hora! –

– Claro, me he estado salteando las gotitas de ortiga que tengo que tomar. Tengo que ser más consciente con la ingesta de agua: ¡mínimo tres litros por día!. Y sumar más actividad física, caminar un par de kilómetros más por día. (de paso, elegís plantearte esto en la temporada de invierno donde la nieve y el hielo te hagan sentir más miserable porque no podés salir… y ahí viene el planteo de comprarte una caminadora: ¡Obvio!). Le sumo una serie más a la rutina del gimnasio. Voy a tomar más te verde. No me voy a olvidar del agua con limón por las mañanas –

No sé si esto le pasa a todo el mundo, pero yo sé que ha pasado muchas veces en mi mundo. Y si la película es mala ¡en algún momento tenés que dejar de verla cada vez que la encontrás en la tv!!! ¡Guarda! Estoy convencida que cada uno de estos detalles, sumados, seguramente contribuyen a modificar un poco las cosas, pero son los detalles que voy a sostener en el tiempo: ¿ese es el cambio real? No. No lo es. Hay mucho más de fondo. Y me atrevo a decir que todos y cada uno de nosotros, que hemos batallado con los kilos de más y con la propia imagen, sabemos que hay más más, además de un par de vasos extra de agua. Personalmente, mi vida no ha cesado de cambiar desde hace 5 años, le hice frente a una enfermedad que me paralizaba por la historia que traía; conseguí salud;encontré pasiones como el aikido a través del cual pude dejar de fumar y conectar con gente maravillosa; comencé mi propio camino de conocimiento y aceptación; eliminé de mi vida vínculos tóxicos y relaciones abusivas. Ciertamente estos 5 años han sido moviditos y movilizantes. Si todo esto ha pasado en mi vida, no puedo entonces conformarme con las respuestas que me dí antes. Hoy, la respuesta a los 80 kilos tiene que ser otra: una respuesta que valide este, mi camino de crecimiento.

En este punto cada uno continua por donde puede, por donde le parece, o por lo que le resulta más familiar. Yo empecé por la cocina… Porque me es familiar, porque es parte de lo que soy y es la parte de los recuerdos del clan que siempre me trae una sonrisa.

Siendo sincera conmigo misma, decidí que es tiempo de hacer desayunos en serio, todos los días de la semana y no salteados como venía estos últimos meses. Detenerse, darse el tiempo para nutrirse parece ser la consigna. Si hay retrasos, si todo no sale con el timing que se pretende, por algo es. 😉

Y hoy arranqué desafiándome con un batido verde. Si la pregunta es ¿el desafío dónde está? ¡En que jamás tomé un batido verde!!! La mezcla más loca que he hecho en mi vida es jugo de zanahoria con manzana verde. Tomar algo “dulce” por la mañana que involucre verduras de hoja fue para mí todo un desafío. Debo reconocer que mi paladar está agradecido de haber aceptado el reto. Realmente disfruté este licuado sencillo. Les dejo la receta que alcanza para más o menos un vaso y medio.

¡Mañana iremos por más!

Batido verde
Porciones 1
Un excelente batido para los que no están muy acostumbrados a mezclar verduras con frutas. Ayuda a desintoxicar el hígado
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Ingredientes
  1. 1 taza de hojas de espinaca
  2. 1/2 manzana roja
  3. 1/2 taza de ananá
  4. 1 naranja
  5. 1/2 taza de agua o té blanco
Instrucciones
  1. Pelar y cortar la fruta en trozos (poner especial cuidado en sacar las semillas de la naranja porque son amargas)
  2. Colocar todos los ingredientes en la licuadora
  3. Servir
Cocina Verde Pasión http://cocinaverdepasion.com.ar/

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