Potaje de quinoa

Potaje… No es una palabra muy argentina ni muy común que digamos, pero les aseguro que es  bien castellana.

Para explicar el porqué del nombre tengo que empezar por contarles que se me hacía la hora de hacer la cena y con los lindos 5 grados bajo cero  después de la primer nevada, decididamente ameritaba algo bien potente. Busqué un par de recetas y, como indefectiblemente hago siempre, terminé pensando algo combinado entre dos o tres que me llamaron la atención.  

Así que cociné a mi gusto y piachere;  y ahora tocaba  ponerle un nombre a platazo de quinoa que me estaba comiendo.  No debería ser algo tan complicado pero bueno: una es como es y yo a veces me hago entuerto con como defino a las cosas. 

La cuestión viene así: una de las recetas que me llamó la atención se titulaba  paella de quinoa; si bien mis raíces españolas no son muy profundas que digamos – por lo menos están bastante inexploradas- hasta donde tengo entendido la paella tiene que traer algo de gusto a mar, y en esta no incluía ni algas. Así que lo descarté.   

La próxima opción era ponerle guiso de quinoa, pero acá me jugó la pasada el recuerdo: mi padre hacía unos guisos tremendos con base de  arroz o papa y tomate; y en mi receta no puse ninguno de los dos… Diciéndole guiso sentía algo así  como estar faltándole el respeto a tu maestro cocinero. De alguna forma fue mi mentor a muy temprana edad:  de él aprendí la importancia de poner el tomate triturado en el momento justo para no “sancochar” la cebolla (cosa que hace que el guisado o la salsa no salga con el sabor óptimo).  En fin, sancochado más o menos, no podía llamarle guiso.

Los otros sinónimos eran: puchero, que acá se hace con verduras cortadas bien grandes y “caldudo”; y estofado que el estofado a la argentina da para que nos hagamos un blog completo que puede  incluir desde vino blanco hasta la soja texturizada (obvio porque es cocina vegana).

Así fue que terminé dando con la palabra potaje que  se define como otra forma de guisado jajajaja. Para los interesados en cuestiones lingüísticas tiene sus raíces en el francés, es casi como hacer  cocina con alcurnia jajajaja Sin comentarios. ¡Para locuras me basto sola!

Un par de tips

  1. Esta receta puede hacerse con cualquier verdura que tengamos en casa (en estos tiempos también se trata de aprovechar lo que tenemos!!!); no te recomiendo que uses crucíferas porque no va a resultar el mismo sabor pero sí que las uses como guarniciones!
  2. Podes sumarle hongos frescos o secos. Si tenés champiñones, gírgolas o portobellos frescos podes agregarlos a mitad de la cocción cortados en láminas gruesas; en el caso de hongos secos conviene que lo agregues remojados al principio de la cocción; no te recomiendo utilizar hongos de pino (que son exquissssssiiiitos mi tesoro) porque cambian el sabor de la preparación.  Por último si querés agregar morillas, se ponen precocidas al final. 
  3. Acá se consiguen tres tipos de quinoa: blanca, roja y negra. A mi me encanta mezclarlas aunque es conveniente que tomes en cuenta que tienen diferentes tiempos de cocción; esto nos va a obligar a tener un poquitín más de paciencia ¡nada más!
  4. Esta receta también puede hacerse con amaranto o con mijo. El mijo es bastante más económico por estos lados así que lo recomiendo un montón, eso sí es importante que uses un poco más de agua y dejes la preparación con más líquido al final para que “no se ponga dura”. El mijo toma una consistencia muy similar a la polenta una vez que se enfría.  

No más tips y sin  más preámbulo: la receta de potaje de quinoa.  

Ingredientes

  • 3 tazas de agua
  • 1 taza de quinoa
  • 2-3 dientes de ajo
  • 1 cebolla grande
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1 zanahoria mediana
  • 1 zapallito redondo
  • 3 hojas de laurel
  • 1/2 cdta de pimienta blanca
  • aceite de oliva cantidad necesaria
  • sal a gusto

Procedimiento

Llevar el agua a punto de hervor y reservar.

Laminar los ajos y cortar las verduras en brunoise. En una olla (preferentemente triple fondo) calentar aproximadamente dos cucharadas de aceite de oliva y rehogar los ajos y la cebolla. Revolver por un minuto y agregar el morrón rojo. Cuando la cebolla comience a transparentarse levemente, agregar la quinoa previamente enjuagada.

Cocinar por un dos minutos sin dejar de revolver. Agregar las restantes verduras, el laurel y la pimienta. Agregar el agua hirviendo, salar a gusto y cocinar por 20 minutos aproximadamente.

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