Té para reconfortar el alma

Seguro que alguna vez escucharon esto de “comfort food”, es algo así como comida para reconfortarte; es aquel plato que parece que tiene la mágica facultad de sacarnos de un mal rato anímico. Curioso… porque es a través de estas pequeñas creencias cotidianas que después forjamos la relación con la comida; pero esto para divagar otro día.

Antes que comida reconfortante, yo prefiero un brebaje reconfortante; y hoy lo necesito más que nunca. No me gusta andar tirando pálidas por ahí, de hecho creo que en la virtualidad suelo hacer el papel de idiota optimista más que otra cosa (principalmente con los tiempos de pandemia mundial que corren). Pero hoy no me sale, hoy necesito reconfortarme con algún té que mezclo a destajo, porque permití que me rompieran el corazón, y me duele tanto que debo ir por la cuarta taza de té.

En un mundo de apariencias felices y motivacionales, mostrarse real y medio roto es un acto de rebeldía. Un acto de afirmación: de decir estoy acá y me duele. Por eso me refugio en una taza de té anisado y fuerte para tomar el coraje de sacarme la careta y no hacer reír cuando me estoy desmoronando -por más que algunas personas les encante ese rasgo de mí-.

Igual sé que desmoronarse y caerse a pedazos no es malo: después me voy a armar con las partes que de verdad sirven y voy a descartar las otras. Ésta y varias cosas más las puedo reflexionar tranquila con una tisana de lavanda y melisa ó lavanda y manzanilla (es la opción para cuando estés muy nervioso).

Cardamomo, lavanda y mandarina

No sé si iría tan lejos como una frase que leí en un repasador “No hay nada que no puedas solucionar si lo piensas sobre una taza de té”; pero sí considero de que crea un espacio para dar vuelta la hoja. Para retomar la ola y seguir creciendo. Seguir cambiando… Porque uno va cambiando, reinventándose quizás más por fuera que por dentro de la cultura en la que fue criado. Hasta algo tan sencillo como lo que tomamos tiene toda una carga simbólica.

De chica era el café con leche, no te podía faltar porque era nutritivo (creencias populares ¿vio?) y te hacía bien para ir al colegio así estabas despierto. Después llegás a la edad del mate, que no sabés muy bien cuando es pero se vuelve el comodín para cualquier ocasión: es la bebida social por excelencia, es la obligada de las juntadas de estudio, la de los grupitos en la universidad, en el taller, en la plaza. El café es otra cosa, es como una bebida eficiente, te mantiene arriba, alerta; o lo adquirís como gusto o queda como algo para compartir con los amigos que son fanáticos; quizás, como es mi caso, sumás algo de café como una rareza: frío y si es coldbrew helado 10 veces mejor.

Y está el té. Llamamos té a una variedad de bebidas calientes: las que están propiamente hechas con las hojas de la planta que distinguimos según su proceso de secado, según la etapa en que son cosechadas, según la zona de la que proviene y sumamos las tisanas hechas de hierbas, yuyos, flores, especias y plantas medicinales. Todo parece ser té y aprendí que mucho puede ser té.

Earl grey y rosas

Más allá del té de las 17, el té que a mi me gusta es como el de hoy, un blend a mi manera, con lo que tenga ganas o lo que necesite, que me invita a pensar que puedo seguir sin importar qué, y que voy a salir fortalecida de las cosas como ya lo he hecho antes. Un té y un sahumerio de copal para compartir; por un lado lo que siento y por otro algunas recetas de tisanas que, quizás, quieras probar.

¿Recetas de té?

  • Anís estrellado, azafrán y té negro: bien especiado e ideal para empezar la mañana
  • Earl grey y rosas: suave y cítrico a la vez, especial para los momentos de indecisión
  • Cascaritas de mandarina, lavanda y vainas de cardamomo: definitivamente reconfortante, es el tipo de té que tomaría arropado en una buena frazada y con buena música de fondo mientras afuera cae la nieve
  • Canela, flores de hibiscus y té verde: esta es una tisana que puede hacerse a medida: si te gusta más ácido y cítrico, más flores de hibiscus; si preferís un poco de mimos vigorizantes: más canela.

PD: Mañana será un nuevo día y te recomiendo un té de frutas, para estar alegre… o con cascaritas de naranja y trocitos de frutilla para levantar el espíritu. Mañana disfrutamos de otro té

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